La industria de la música es un escenario donde el brillo de los focos a menudo oculta historias de rechazo sistémico y, en ocasiones, peligros que superan cualquier ficción. En una semana marcada por el reconocimiento internacional a la perseverancia en Hollywood, las voces femeninas reclaman su lugar, ya sea levantando un galardón tras una década de puertas cerradas o sobreviviendo a un tiroteo para seguir reinando en los escenarios españoles.

“El rechazo es una redirección”: El triunfo de EJAE

La pasada gala de los Globos de Oro fue testigo de uno de esos momentos que definen una carrera. Entre lágrimas, la compositora EJAE subió al escenario para recoger el premio a la mejor canción original por Golden, el tema central de la película animada KPop Demon Hunters. Acompañada por Mark Sonnenblick y Lee Hee-joon, su discurso no fue solo un agradecimiento, sino una catarsis pública sobre la crueldad de la industria del K-Pop.

“Cuando era una niña, trabajé incansablemente durante diez años para cumplir un sueño: ser una ídolo del K-Pop. Pero fui rechazada y decepcionada; me dijeron que mi voz no era lo suficientemente buena”, confesó EJAE, visiblemente emocionada. Su victoria valida una máxima que compartió con la audiencia: “El rechazo es una redirección”. La artista dedicó el premio a todos aquellos que se encuentran puertas cerradas, recordando, como reza la letra de su canción, que “nunca es tarde para brillar”.

El largometraje, que también se alzó con el premio a la mejor película de animación, ha sido un fenómeno cultural. Maggie Kang, codirectora de la cinta y primera mujer asiática en ganar esta categoría, destacó el deseo de retratar a las mujeres tal y como son: “Fuertes, audaces, tontas, raras y, a veces, muy hambrientas”. Este éxito de Netflix, que curiosamente arrasó en taquilla con versiones sing-along pese a estar disponible en streaming, confirma que el público ansiaba historias de autenticidad.

Jeanette: Una mujer de acero frente al peligro real

Mientras en Los Ángeles se celebraba la superación artística, en España, una leyenda viva de la canción melódica demuestra que la resiliencia no es solo cosa de películas. Jeanette, la voz que marcó a una generación con Por qué te vas, se prepara para el festival Sonorama Ribera con la misma determinación con la que recientemente burló a la muerte en Colombia.

“Fue hace dos meses. Sufrí un tiroteo aterrador y casi la palmo”, relata la cantante desde su residencia en el Paseo de la Castellana. El incidente ocurrió en Cali, cuando se dirigía a un concierto junto a Amaya Saizar. Debido al intenso calor y para proteger su voz del aire acondicionado, bajaron las ventanillas del coche semiblindado, un detalle que casi les cuesta la vida. Un motorista las asaltó a punta de pistola y, tras un intercambio de fuego con el chófer, el vehículo acabó con los cristales destrozados.

“Yo me protegí instintivamente con una libreta de cuero con la que me estaba abanicando, y una bala me pasó rozando”, explica Jeanette, quien asegura que mantuvo una calma curiosa durante el suceso, aunque los temblores llegaron después. Lejos de amedrentarse o cancelar su agenda, esa misma noche subió al escenario sin mencionar el incidente al público. Ante las súplicas de su familia para que no regrese al país latinoamericano, su respuesta es tajante: “Les he dicho que sí voy a volver, ¡que no pasa nada!”.

La reinvención de un icono en el Sonorama

A pesar de su vasta experiencia, Jeanette confiesa sentir nervios ante su inminente participación en el Sonorama, un festival conocido por su ambiente indie y rockero. “Todo el mundo me dice que es la leche, que no puedo quedar mal”, comenta entre risas. Fiel a su estilo, no planea cambiar su esencia, pero sí el formato: se presentará acompañada de figuras del rock y el pop alternativo actual como Gabriel de Shinova, Alberto de Miss Caffeina y Coque Malla.

La artista es consciente de su vigencia. Aunque admite que la mitad de su público original “ya no va a conciertos por la edad”, celebra la llegada de nuevas generaciones que la descubren en plataformas como Spotify. Y aunque valora las versiones que los artistas jóvenes hacen de himnos como Soy rebelde o Frente a frente, Jeanette no se anda con rodeos: “Ninguno me supera”.

Pionera estética y carácter indomable

Echando la vista atrás, Jeanette reivindica su papel en la España de los setenta, no solo por su voz —que describe como “no magnífica, pero sí especial”— sino por su ruptura estética. Fue pionera en actuar con pantalones vaqueros en televisión, desafiando las directrices de la discográfica Hispavox, que prefería verla con vestidos convencionales.

Al abordar cuestiones de género, la cantante se distancia de la imagen de “niña buena” que muchos proyectaban sobre ella. “Soy todo lo contrario. Tengo un carácter explosivo. Cuando he dicho no, ha sido que no”, asevera. Al recordar figuras coetáneas como Marisol, lamenta el abuso que esta sufrió por delegar demasiado en terceros, algo que Jeanette evitó tomando las riendas de su carrera, para bien o para mal.

Desde la redención de EJAE en Hollywood hasta la inquebrantable fortaleza de Jeanette en Madrid, ambas historias convergen en una verdad universal: en la música, como en la vida, lo importante no es solo tener una voz, sino la valentía de usarla contra viento y marea.