El panorama actual de la industria musical se nutre de contrastes fascinantes. Por un lado, observamos la consolidación de herederas de dinastías mediáticas que, desde la infancia, demuestran una tenacidad inusual; por otro, el algoritmo de las redes sociales sigue catapultando a artistas que desafían la lógica corporativa de las grandes discográficas. Dos ejemplos recientes ilustran esta dualidad: el nuevo hito de North West junto a FKA Twigs y el triunfo del “hazlo tú mismo” de Hemlocke Springs.

El ascenso imparable de la primogénita de Ye

A sus escasos 11 años, North West ya no es solo la hija mayor de Kim Kardashian y Kanye West; está cimentando su propio camino artístico con pasos de gigante. Tras debutar el año pasado con Talking/One Again, colaboración que le valió el reconocimiento bajo el apodo de Miss Westie, la joven ha vuelto a sorprender a la crítica y al público. En esta ocasión, su madre, Kim Kardashian, ha utilizado su inmensa plataforma digital —con más de 357 millones de seguidores— para presumir del último logro de su hija: una participación estelar en el videoclip de Childlike Things, el nuevo sencillo de la artista británica FKA Twigs.

Lo que distingue a esta colaboración, incluida en el álbum Eusexua, no es solo la presencia de North, sino su versatilidad: la joven rapea en japonés. Este tema, inspirado en la estética de la película Donde viven los monstruos, requería una energía específica. Según ha trascendido, fue la propia discográfica de FKA Twigs quien buscó activamente a North, atraída por una tenacidad que la niña parece tener de sobra. La cantante británica no escatimó en elogios en sus redes sociales, agradeciendo a North su profesionalidad y confesando que su “yo de 13 años” sonreía ante tal colaboración.

Este movimiento refuerza la posición de North como la figura más prominente de la nueva generación del clan. Mientras su padre, Ye, le ha abierto las puertas de una industria donde él ya es leyenda —incluso incluyéndola junto a su hermana Chicago en el vídeo de BOMB el pasado noviembre—, Kim ha asumido con naturalidad el rol de mánager y compañera, emulando el papel que Kris Jenner desempeñó para ella.

El triunfo del pop alternativo en la era de TikTok

Mientras las sagas familiares continúan su legado, otras figuras emergen desde el anonimato gracias a la viralidad digital, rompiendo con la aversión al riesgo que impera en las discográficas actuales. A menudo se critica el impacto tóxico de las redes sociales en el pop, pero sería injusto ignorar su capacidad para transformar el destino de artistas que difícilmente habrían pasado el filtro de una recepción corporativa. Este es el caso de Isimeme Udu, una exbibliotecaria de 27 años de Carolina del Norte conocida artísticamente como Hemlocke Springs.

Sin el respaldo inicial de grandes sellos, Springs saltó a la fama publicando vídeos caseros en TikTok. Su propuesta, una mezcla de himnos para la “chica negra inadaptada” y un synth-pop de baja fidelidad con influencias de los ochenta, ha cautivado a millones. Su autenticidad, marcada por pelucas de colores neón y una estética geek, llamó la atención de estrellas como Doja Cat y Chappell Roan, quienes la invitaron a sus giras. De hecho, el pasado otoño se pudo ver a Springs teloneando a Roan en el estadio Forest Hills de Nueva York, con miles de personas coreando su tema Girlfriend.

Un debut que desafía las convenciones

El lanzamiento de su álbum debut, The Apple Tree Under the Sea, plantea la interrogante de si la viralidad puede traducirse en una carrera longeva. Sin embargo, el disco sugiere que a Hemlocke Springs no le interesa el éxito mainstream convencional. Al igual que sus sencillos anteriores, el álbum es un lanzamiento independiente a través de la distribuidora Awal, una decisión que se percibe en la libertad creativa del proyecto.

Es muy probable que una gran discográfica hubiera intentado suavizar su sonido o dirigirla hacia algo menos idiosincrásico, más cercano a los temas que la hicieron famosa. Por el contrario, Springs entrega un álbum conceptual sobre su crianza como hija de padres nigerianos devotamente cristianos. Las letras no evaden temas complejos, denunciando prácticas culturales arraigadas como los matrimonios concertados —llegando a cantar en el tema w-w-w-w-w que preferiría la muerte antes que fingir amor— o invocando a Dios mediante el nombre hebreo El Shaddai.

Aunque cuenta con la colaboración de Burns, productor conocido por su trabajo en Chromatica de Lady Gaga, el sonido mantiene una frescura que evita la homogeneización típica de la industria. Así, mientras North West navega las aguas del estrellato con la brújula de sus famosos padres, Hemlocke Springs demuestra que, en 2026, la originalidad casera y la negativa a ser moldeada siguen siendo armas poderosas para conquistar el pop.