El calendario cultural reciente ha estado marcado por una dualidad fascinante que pone de manifiesto la riqueza del espectro musical: desde la tradición más arraigada en las calles de Ciudad de México hasta el brillo de la industria discográfica moderna en Lagos. Mientras en América Latina el gremio rendía pleitesía a su patrona con un fervor casi místico, en el continente africano se consagraba a las nuevas estrellas que dominan las listas de éxitos mundiales. Fervor y mariachis en Plaza Garibaldi En el corazón de la capital mexicana, la emblemática Plaza Garibaldi se convirtió, una vez más, en el epicentro de una celebración que trasciende lo meramente festivo para tocar lo espiritual. Con motivo del Día del Músico, conmemorado cada 22 de noviembre, decenas de mariachis, acompañados de bailarines y cantantes, desafiaron la madrugada para entonar “Las Mañanitas” frente a la imagen de la virgen de Santa Cecilia. El ambiente fue una mezcla de solemnidad y júbilo. Violinistas, guitarristas y trompetistas, custodios de un patrimonio sonoro incalculable, ofrecieron sus arreglos musicales no solo a la santa, sino también a los transeúntes y comensales de los puestos locales que se vieron envueltos en la serenata improvisada. Esta fecha busca enaltecer la labor de compositores e intérpretes, un reconocimiento a quienes dedican su vida a tejer las melodías que forman la banda sonora de nuestras vidas. Los orígenes de esta devoción se pierden en la historia. Se dice que Santa Cecilia, obligada por su padre a casarse siglos atrás con un joven patricio, cantaba a Dios en su interior mientras los invitados se entregaban a la fiesta profana. No obstante, historiadores del arte sugieren una hipótesis más pragmática: la asociación nació en el siglo XV, cuando diversos pintores comenzaron a retratar a la santa portando instrumentos musicales. Sea cual sea el origen, la celebración se replicó en otras latitudes mexicanas, como en Quintana Roo, donde el sindicato local organizó un festejo con más de 14 bandas, demostrando que la profesión, capaz de “hacer mover caderas”, sigue más viva que nunca. La noche de Rema en Lagos A miles de kilómetros de distancia, la música también fue la protagonista absoluta, aunque en un escenario radicalmente distinto: el Convention Centre del Eko Hotels and Suites, en Victoria Island, Lagos. La ciudad nigeriana acogió, por tercera vez en su historia tras pasar por Ghana y Senegal, la gala de los All Africa Music Awards (AFRIMA) 2026, un evento diseñado para proyectar el talento africano al mundo. Si en México la protagonista fue una santa, en Nigeria el “dios” del momento fue Rema. El joven artista de 24 años se alzó como el gran vencedor de la velada, llevándose a casa tres galardones de peso: Mejor Artista Masculino de África Occidental, Artista del Año y Mejor Artista Africano, Dúo o Grupo en RnB/Soul por su omnipresente éxito Calm Down. La victoria de Rema no es un detalle menor, pues logró imponerse a verdaderos titanes de la industria nigeriana como Davido, Wizkid, Asake y el mismísimo Burna Boy. Este último, sin embargo, no se fue con las manos vacías y logró el premio al Álbum del Año, manteniendo su estatus en la élite continental. Al recoger sus estatuillas, Rema, visiblemente emocionado, dedicó el triunfo a sus seguidores y a la organización, reconociendo que su apoyo ha sido el motor de su carrera. Otros galardonados y el auge del talento continental La ceremonia de los AFRIMA 2026 también sirvió para diversificar el reconocimiento más allá de las grandes estrellas del afrobeats. La cantante Yemi Alade obtuvo el premio a la Mejor Banda Sonora en Película, Serie o Documental por su trabajo en You Are (“Iyanu”: The Animated Series). Por su parte, la estrella emergente Shallipoppi vio recompensado su ascenso meteórico con los premios a Canción del Año y Mejor Colaboración por su tema Laho. El palmarés se completó con nombres internacionales como el tanzano Jux, coronado Mejor Artista Masculino de África Oriental, y la cantante de la República Democrática del Congo, Cindy Le Coeur. Así, entre la tradición mariachi que honra el pasado y los focos de Lagos que iluminan el futuro, la música demostró una vez más su capacidad única para unir culturas dispares bajo un mismo lenguaje universal. Navegación de entradas El silencio en Instagram: por qué desaparece la música de las Stories y cómo recuperar el ritmo en tu perfil